El
clima agradable de la mañana, días húmedos, otros secos, el leve canto de los pájaros
que alegra el amanecer, una taza de café me acompaña a esta hora en el balcón de
la casa contemplando la principal avenida, esa que trae vida a la ciudad,
esa misma que con logros y virtudes logra cambiar todo. Era el 6 de junio de
1958.
El clima agradable de la mañana, días húmedos, otros secos, el leve canto de los pájaros que alegran el amanecer, una taza de café me acompaña a esta hora en el balcón de la casa contemplando así la principal avenida, esa que trae vida a la ciudad, esa misma que con logros y virtudes logra cambiar todo. Era el 6 de junio de 1958.
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